Enclavada en el municipio de Santa María del Oro, la Hacienda San José de Mojarras fue testigo de un periodo clave en la historia de Nayarit. Fundada en el siglo XIX, la hacienda comenzó como un centro de extracción de oro y plata antes de convertirse en un importante ingenio azucarero. Durante décadas, sus muros albergaron a trabajadores y peones que dieron forma a la economía agrícola de la región.

Sin embargo, más allá de su importancia productiva, la hacienda ha sido envuelta en relatos que la vinculan con Manuel Lozada, El Tigre de Álica, el caudillo que desafió el poder central en nombre de los campesinos e indígenas. Se dice que Lozada, en su juventud, encontró refugio en Mojarras, donde trabajó como peón y presenció las condiciones de explotación que marcarían su lucha por la justicia agraria.

Historiadores han debatido la veracidad de su estancia en la hacienda, pero los relatos populares insisten en que fue aquí donde empezó a gestarse el pensamiento rebelde del líder nayarita. Más tarde, Lozada se convertiría en una figura clave en la resistencia contra la oligarquía y el gobierno central, en una época en la que los hacendados controlaban vastas tierras y ejercían dominio sobre las poblaciones indígenas y campesinas.

La historia de la Hacienda San José de Mojarras es la de un lugar marcado por la transformación económica y social. Aunque su esplendor productivo quedó atrás con la última zafra en 1951, sus muros siguen siendo testigos silenciosos de un tiempo donde el oro, el azúcar y la revolución se entrelazaron en la historia de Nayarit.