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El poder que se inclina: un gesto que atraviesa siglos

Posted on 8 mayo, 20258 mayo, 2025 By Jesús Campos

📸Genaro Martinez Haro

En una imagen cargada de emoción, una mujer indígena extiende los brazos para colocar un collar de chaquira a la presidenta de México. Frente a ella, la mandataria se inclina, con los ojos cerrados, recibiendo no solo el ornamento, sino todo lo que representa: el reconocimiento, la historia, la resistencia.

Pero entre ellas hay una reja.

Metálica, funcional, aparentemente inofensiva. La barrera sirve para controlar el acceso, para delimitar espacios entre la multitud y el poder. Sin embargo, su significado trasciende lo logístico: representa la distancia histórica entre el Estado y los pueblos originarios; entre quienes deciden desde las alturas del poder y quienes han sido sistemáticamente excluidos de esas decisiones.

Esa reja es símbolo de siglos de despojo, marginación y olvido. De las veces que los pueblos indígenas han hablado y nadie ha querido escuchar. De los compromisos firmados en ceremonias solemnes y luego ignorados en la práctica.

Y sin embargo, el gesto ocurre.

A través de esa barrera, la mujer de rostro cubierto por un manto azul alcanza a la presidenta. Le entrega un collar tejido con símbolos, colores y memoria. La presidenta, por su parte, baja la cabeza. No impone, no habla, no promete: recibe. En ese segundo, el protocolo se suspende. La reja no desaparece, pero deja de importar. El acto humano, ancestral y poderoso, la trasciende.

Este encuentro no soluciona siglos de abandono, pero abre un espacio. Un instante. Un símbolo. Y los símbolos, cuando se honran con hechos, pueden marcar el inicio de un cambio profundo.

La pregunta no es si este gesto fue sincero. La pregunta es: ¿qué vendrá después? ¿Será este momento una postal más para el archivo oficial o el punto de partida de una verdadera transformación del vínculo entre el poder y los pueblos originarios?

La dignidad no se entrega ni se concede. Se reconoce. Y en este gesto, esa dignidad está viva. Solo queda saber si el gobierno sabrá estar a la altura de ese reconocimiento.

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