La noche del 8 de diciembre de 2025, a las 23:15 hora local, el norte de Japón se estremeció con un terremoto de magnitud 7.6. En minutos, la alerta de tsunami fue activada y las costas se llenaron de sirenas, luces y pasos apresurados hacia zonas altas. La vida se detuvo para escuchar a la tierra hablar, mientras miles buscaban resguardo con el corazón en la mano.
Las autoridades informaron que el epicentro se ubicó frente a la prefectura de Aomori, a unos 50–53 kilómetros de profundidad. La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que olas de hasta tres metros podrían impactar las costas, y antes de la medianoche se observaron olas de entre 40 y 70 centímetros en puertos de Aomori y Hokkaido. Trenes se detuvieron, puertos se mantuvieron en vigilancia, y se activaron protocolos preventivos en instalaciones críticas
