El caso de Mérida y el peligro de judicializar la libertad de expresión

Por Genaro Ruiz

La reciente decisión de la jueza Guadalupe Martínez Taboada en Mérida, Yucatán, de prohibir al periodista Jorge Luis González Valdez ejercer su oficio y ordenar el cierre del portal digital Tribuna, ha encendido las alarmas sobre el uso del poder judicial como herramienta de censura. Más allá del caso puntual, lo que está en juego es el derecho constitucional a la libertad de expresión y el papel de la prensa como contrapeso del poder.

¿Qué implica tener un interventor judicial en un medio?

– Control de contenidos: Un interventor puede decidir qué se publica y qué no, eliminando la autonomía editorial.

– Censura indirecta: Aunque no se prohíbe explícitamente informar, se imponen restricciones que inhiben el ejercicio periodístico.

– Parálisis informativa: El medio pierde capacidad de reacción ante hechos urgentes, afectando el derecho ciudadano a estar informado.

– Represalia institucional: Se convierte en un castigo ejemplar para medios críticos, generando miedo y autocensura.

El caso Tribuna: ¿precedente o advertencia?

– El periodista fue vinculado a proceso por presunta “incitación al odio” contra la gobernadora Layda Sansores, tras publicaciones críticas.

– Aunque González Valdez está jubilado desde 2017 y no tiene funciones directivas, la jueza lo responsabilizó por el contenido del portal.

– Se ordenó el cierre del medio por dos años, y se impuso una multa de 2 millones de pesos por daño moral.

¿Qué se pierde cuando se silencia a la prensa?

– Se debilita el control ciudadano sobre el poder.

– Se vulnera el derecho a la información plural y oportuna.

– Se normaliza el uso de figuras legales para castigar la crítica, como el daño moral, la difamación o el “intervencionismo judicial”.

¿Y ahora qué?

– Organizaciones como Artículo 19 y colectivos de periodistas han denunciado el caso como un precedente peligroso.

– Se exige al Congreso de Yucatán eliminar el delito de difamación del Código Penal local, por ser usado para hostigar a medios independientes.

– La comunidad periodística advierte: si hoy callan a uno, mañana pueden callar a todos.