El nombre de Jorge “Fugio” Ortiz ha resonado en los últimos años como uno de los rostros más visibles del activismo político en Nayarit. Desde sus campañas sociales hasta sus críticas al transporte público y el manejo del SIAPA, ha construido una narrativa de cercanía con el pueblo y confrontación con los poderes establecidos. Ahora, como posible candidato a la presidencia municipal de Tepic, enfrenta el desafío de demostrar que esa fuerza social puede transformarse en capacidad administrativa.

El diputado federal por el PT, con una trayectoria marcada por la denuncia y el trabajo territorial, cuenta con una base popular sólida. Su participación en programas como “Por tu casa, tu techo”, y su presencia en colonias con actividades como el #BasuraChallenge, le han conferido una identidad política que conecta emocionalmente con sectores que buscan representación auténtica.

Sin embargo, la ruta hacia el palacio municipal no está exenta de obstáculos. Ortiz aún no ha ocupado cargos de gestión ejecutiva, lo que abre interrogantes sobre su preparación para administrar presupuestos, coordinar dependencias y responder con eficiencia a las demandas cotidianas de una capital estatal. Tepic no necesita solo pasión; necesita resultados.

Además, su discurso centrado en la denuncia debe evolucionar hacia propuestas técnicas y soluciones viables. Señalar problemas es importante, pero gobernar exige capacidad para resolverlos. En un entorno político donde otros actores dentro de la alianza Morena–PT–PVEM también buscan protagonismo, Fugio deberá consolidar su liderazgo sin fracturar la unidad.

A esto se suma una percepción crítica que ha ganado terreno entre sus detractores: lo acusan de ser poco productivo, flojo e incluso de protagonizar escándalos como quedarse dormido en sesiones legislativas. Estas imágenes han sido utilizadas para cuestionar su compromiso y profesionalismo, y podrían convertirse en un obstáculo serio si no logra revertir esa narrativa con hechos concretos.

El electorado de Tepic observa, analiza y exige. Ortiz tiene carisma, respaldo territorial y conexión con causas sociales; ahora debe demostrar que está listo para gobernar con visión, técnica y resultados. La transición de luchador social a gestor público será el verdadero reto.

Salir de la versión móvil