La mañana del 20 de septiembre, en medio de un operativo federal encabezado por la Secretaría de Marina, fue localizada en el rancho “Los Quintero” la presidenta municipal de Colipa, Gabriela Alejandra Ortega Molina, militante de Morena, en circunstancias que aún generan más preguntas que respuestas.
El cateo tenía como objetivo la búsqueda de Neftalí González López, empresario maderero desaparecido desde julio. El rancho, ubicado en Vega de Alatorre, está vinculado a José Gil Quintero, señalado como sobrino del narcotraficante Rafael Caro Quintero.
Durante el operativo, Ortega Molina fue retenida por al menos ocho horas, según reportes oficiales. Aunque no se ha informado de una detención formal, su presencia en el lugar detonó una ola de especulaciones y reacciones políticas.
En conferencia de prensa, la alcaldesa se mostró nerviosa, evasiva y tartamudeante, evitando responder directamente qué hacía en el rancho. Alegó estar enferma ese fin de semana y presentó documentación médica que fue respaldada por el secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued Bardahuil.
La narrativa oficial se sostiene en que Ortega Molina no fue detenida, sino que se encontraba en el lugar por motivos personales. Sin embargo, su comportamiento ante los medios y la naturaleza del sitio —presuntamente vinculado a actividades ilícitas— han encendido focos rojos en la opinión pública.
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