La senadora por Nayarit, Ivideliza Reyes Hernández, ha endurecido su postura frente a la crisis de seguridad que afecta los procesos democráticos en México. En sus declaraciones más recientes, la legisladora fue tajante al señalar que la única vía para blindar las instituciones es establecer consecuencias fatales para las organizaciones políticas: partido que reciba financiamiento del crimen organizado debe desaparecer.

Un cerco contra la infiltración delictiva

Para la senadora de Acción Nacional, no basta con sancionar a candidatos individuales; la responsabilidad debe recaer sobre la institución que los postula. Reyes argumenta que el uso de recursos de procedencia ilícita en las campañas electorales es la puerta de entrada para que el crimen organizado tome el control de los gobiernos locales y regionales.

“La democracia no puede coexistir con la delincuencia. Si un partido permite que el dinero del crimen organizado financie su estructura o sus campañas, está traicionando su función pública y debe perder su registro de manera inmediata”, ha sostenido en entrevistas y foros legislativos.

Ejes de la propuesta para el blindaje electoral:

  • Responsabilidad Institucional Obligatoria: Los partidos políticos deben ser sujetos de una fiscalización rigurosa. La omisión ante el origen del dinero sucio será causal de disolución del partido.
  • Anulación de Elecciones por Injerencia: Se propone que cualquier elección donde se demuestre la intervención o presión de grupos del crimen organizado sea invalidada automáticamente.
  • Mecanismos de Control de Confianza: Implementar filtros más estrictos para que los partidos verifiquen que sus perfiles no tengan nexos con redes delictivas antes de otorgarles una candidatura.

El reto de la integridad política

Ivideliza Reyes enfatiza que este debate es urgente en el marco de la reforma electoral, señalando que mientras no existan castigos drásticos, el crimen organizado seguirá viendo en la política una vía de expansión y protección.

La legisladora concluye que limpiar el sistema político es un paso fundamental para pacificar al país, exigiendo que el Estado deje de ser permisivo con las estructuras que permiten la convivencia entre el poder público y la delincuencia organizada.