Philip Mulryne, nacido en Belfast, Irlanda del Norte, es un ejemplo notable de una vida vivida en dos mundos radicalmente diferentes: el fervor competitivo del fútbol profesional de élite y la vida contemplativa del sacerdocio católico. Su trayectoria vital, que pasó de los estadios repletos a los tranquilos claustros de un priorato dominico, ofrece una perspectiva única sobre el propósito y la vocación.

Una Carrera Prometedora en la Élite Inglesa

La carrera futbolística de Mulryne despegó en uno de los clubes más prestigiosos del mundo, el Manchester United. Como canterano del equipo de Alex Ferguson a finales de los años 90, compartió vestuario y campo de entrenamiento con la legendaria “Clase del 92” y otras estrellas mundiales. En 1998, debutó con el primer equipo, un logro significativo que auguraba un futuro brillante.

Buscando minutos de juego constantes, Mulryne fichó por el Norwich City en 1999, donde floreció como un talentoso centrocampista. Durante seis temporadas con los “Canaries”, disputó más de 150 partidos, se ganó el cariño de la afición y disfrutó de los frutos del éxito material, con un salario anual que superaba el medio millón de dólares. A nivel internacional, también representó a Irlanda del Norte en 27 ocasiones.

Sin embargo, a pesar de la fama y la fortuna, Mulryne experimentó un creciente vacío interior. Tras breves pasos por el Cardiff City y el Leyton Orient, las lesiones y una sensación de falta de propósito más profundo lo llevaron a retirarse del fútbol profesional alrededor de 2008.

El Llamado a la Vocación Religiosa

Tras colgar las botas, Mulryne inició un viaje espiritual que transformaría su vida por completo. Su fe católica, que había permanecido en un segundo plano durante sus años de futbolista, comenzó a ocupar un lugar central.

En 2009, ingresó en el Seminario de San Malachy en Belfast para estudiar filosofía. Su búsqueda lo llevó posteriormente a Roma, donde profundizó en la teología. Finalmente, en 2012, Mulryne ingresó como novicio en la Orden de los Dominicos en Dublín. Este paso marcó su compromiso con los votos de pobreza, castidad y obediencia.

El punto culminante de esta notable transición ocurrió el 8 de julio de 2017, cuando Philip Mulryne fue ordenado sacerdote en el Priorato de San Salvador de Dublín.

El Padre Philip Mulryne Hoy

Actualmente, el Padre Philip Mulryne O.P. (Ordo Praedicatorum) sirve a su comunidad en la iglesia del Priorato de Santa María en Pope’s Quay, Cork. Su rol actual es el de Maestro de Novicios, una posición de guía espiritual en la que acompaña a otros hombres que, como él, han sentido el llamado a la vida religiosa dominicana.

Aunque su vida ha cambiado radicalmente, pasando del césped de Old Trafford a la paz del altar, el Padre Philip mantiene un interés amistoso en el deporte que definió su juventud, demostrando que las pasiones pasadas pueden coexistir con una vocación presente de servicio y fe. Su historia sigue siendo una fuente de fascinación e inspiración, ilustrando que la vida puede deparar caminos inesperados y profundos.

Salir de la versión móvil