
En Fudai, una pequeña localidad de la prefectura de Iwate, Japón, una gigantesca compuerta que alguna vez fue considerada exagerada y demasiado costosa terminó convirtiéndose en una de las obras de protección contra tsunamis más destacadas del país.
La obra fue impulsada por Kotoku Wamura, quien fue alcalde de Fudai durante 40 años. Después de vivir el devastador tsunami de 1933, Wamura insistió en construir una infraestructura capaz de proteger al poblado de futuras tragedias.

La compuerta de Fudai, de aproximadamente 15.5 metros de altura y 205 metros de longitud, comenzó a construirse en 1972 y quedó terminada en 1984, con un costo de unos 3,560 millones de yenes. La decisión generó críticas debido a su enorme tamaño y costo.
El 11 de marzo de 2011, el terremoto y tsunami de Tohoku golpearon la costa japonesa con una fuerza devastadora. En Fudai, el tsunami incluso superó la altura de la compuerta, pero la estructura logró contener gran parte de la fuerza del agua y evitó que el centro de la localidad quedara inundado como otras comunidades de la región.
La infraestructura, junto con el sistema de defensa costera, ayudó a reducir drásticamente los daños en la zona. Por ello, Wamura pasó de ser cuestionado por construir una obra considerada excesiva a ser recordado como un alcalde visionario que tomó en serio las advertencias del pasado.
