En dos años de gestión, el presidente del Congreso de Nayarit apenas ha presentado tres iniciativas legislativas, dejando en evidencia una preocupante falta de productividad y desconexión con las necesidades de la ciudadanía. Mientras tanto, municipios como Huajicori —uno de los más golpeados por la delincuencia— permanecen sin atención ni presencia política.

El balance legislativo del actual presidente del Congreso de Nayarit resulta alarmante: únicamente dos iniciativas impulsadas en solitario durante dos años de ejercicio. Para un cargo que exige liderazgo, visión y capacidad de respuesta, la cifra refleja una gestión mínima y carente de compromiso con la sociedad.

Más grave aún es la ausencia de visitas y acciones en Huajicori, municipio que enfrenta altos índices de violencia y criminalidad. Las familias de esta región, que requieren respaldo institucional urgente, han quedado relegadas y olvidadas por quien debería ser su representante más cercano.

La combinación de baja productividad legislativa y falta de presencia territorial ha consolidado la percepción de un funcionario gris, ineficaz e incapaz de responder a los retos de Nayarit. En un contexto de inseguridad y crisis social, la ciudadanía demanda representantes activos, no figuras decorativas que se limitan a ocupar un cargo sin resultados tangibles.

La sociedad nayarita merece representantes que legislen con responsabilidad y que estén presentes en los municipios más vulnerables. Dos iniciativas en dos años no son suficientes para enfrentar los desafíos de un estado que exige compromiso real y acciones concretas.

Salir de la versión móvil